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Lo que veo cuando cierro los ojos

Te mereces el amor más bonito del mundo.

Hola, dicen que existen muchas formas de desahogar los sentimientos que uno tiene por dentro y yo quiero escribirte, porque a pesar de que tienes la dislexia mas bonita del mundo, eres la mejor escritora para mí. Hoy me pongo a pensar en las veces que te dije que no me quería enamorar por el simple hecho de que estaba cerrado a abrir mi corazón, porque hace un tiempo ya, lo habían lastimado. Sabía que estaba cometiendo un error estando con alguien tan entregada y llena de amor porque me iba a terminar enamorando, pero estoy tan agradecido con la vida por haber cometido ese “error”. El tiempo pasó, 29 meses y todo empezaba a girar entorno a ti, la razón de mis aspiraciones y motivaciones. Tengo miedo de seguir. No te voy a decir que actué de la mejor manera en muchas ocasiones, acepto que uno de mis mas grandes defectos era mi cambio de personalidad con y sin la sociedad, pero mi memoria selectiva solo se quiere quedar con los buenos momentos que pasamos juntos. Te digo esto por que Koala lleva casi una semana sin estar junto a ti y ya te extraña mucho. Quiero recordarte que tienes los ojos color mangle mas lindos y que hasta ahora no conozco a una mujer tan inteligente como tú. Dicen que no hay que arrepentirse en esta vida porque lo hecho, hecho está y las cosas pasan por algún motivo o razón, sin embargo, aunque tenga tantas ganas de hacerlo sé que mi decisión es para el bien de los dos. Te mereces el amor mas bonito del mundo y ten por seguro que lo vas a encontrar.

 

P.D. ¿Quieres respuestas? No quiero terminar la relación, es un espacio para el bien de los dos, no quiero perderte pero no puedo seguir en una relación amorosa. Si tu me lo permites, quisiera ser tu mejor amigo.
To the moon and back.

Koala.

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Handbook para enamorados

Existen muchos tipos de manuales y guías; recetarios e instrucciones para todo tipo de ocasiones, usos y objetos. Esos pequeños instructivos que tienen el tan cómodo “Modo de empleo” como titulo; siempre ahí para hacernos las cosas más claras y fáciles; pero sobre todo para hacer las cosas como deben  hacerse.

Hoy me pregunto cómo es que nadie ha hecho uno para los enamorados.

La mente humana es de lo más compleja, y si a eso le agregamos el hecho de que a muchos nos gusta complicar aún más las cosas, estamos en un enredo que no tiene ni pies ni cabeza, y yo me pregunto ¿Qué tanto es suficiente?

Y justo como acabo de decirlo, ésta soy yo complicando aún más las cosas, así que déjame empezar por el principio.

Cómo buena romántica mis expectativas siempre han estado por las nubes, siempre quiero más y quiero lo mejor, claro que también estoy dispuesta a entregar justo eso a cambio del amor más bonito.

No quiero un amor intenso, ni uno de película, tampoco quiero uno de esos que se presumen hasta en la sopa. Lo que a mí me interesa es ese amor con el que te sientes segura, ese que pasa con un bajo perfil de tan bonito que es, sin demostrar ni comprobar nada, ese que te agarra un domingo en pijama y con el que vas por un postre para compartir.

¿Ves como el problema es solo mio?

Al parecer pido algo de otro mundo, inimaginable pero sobre todo imposible; ahora eso ya no se usa, ahora los astutos (y no digo inteligentes porque de inteligentes no tienen nada), son los que pueden tener todo el amor pero sin entregar lo mismo. Ley del mínimo esfuerzo. Al parecer debo mirar bien a mi alrededor y descubrir como se juega el juego al que no quiero jugar; ese donde uno se cuida a sí mismo, sin abrirse y asegurándose de no entregar más de la cuenta. Dónde cada paso es meditado y cada mensaje tiene un fin último que tal ves no es el que nos gustaría para nuestra historia de amor.

¿Porqué aún no he recibido ese instructivo?

Porqué todavía creo lo que me dicen, porqué no soy capaz de ver en tus ojos como mientes mientras me miras de frente, porque creo en el calor de tus brazos, en la seguridad que me da tu presencia. ¿Porqué aún quiero compartir todo contigo?

Ojalá me llegara pronto el instructivo, digo, para ayudarme a saber que hacer en caso de decepción amorosa. Porque aún no he leído ese capitulo en el que te explican paso a paso que hacer cuando descubres que las cosas no son como parecen y te das cuenta de que aunque pensabas que hacías las cosas bien, habías empezado sin leer el instructivo.

 

Tú te mereces el amor más bonito del mundo.

Te mereces a alguien que te de toda su atención y cariño incondicional.

Te mereces a esa persona que esté siempre para ti; en los días buenos y en los malos también.

Te mereces muchos desayunos en la cama y todos los besos del mundo.

Te mereces también saber cada segundo que eres un ser maravilloso y que me haces sentir orgullosa.

Tú te mereces poder celebrar y compartir tus logros, y sentirte acompañado en tus derrotas.

Te mereces aprender y enseñar lo que es amar, y te mereces ser feliz mientras lo haces.

Te mereces un montón de días soleados y toda la lluvia que tu quieras.

Te mereces la Luna en marzo y el frío de diciembre.

Tú te mereces sentirte el mejor en lo que haces y también mereces sentirte apoyado.

Pero lo más importante es que simplemente te mereces todo lo mejor en ésta vida; solo por existir y por ser quién tú eres.

Las cosas que importan.

Hace tres meses no te escribía, y siento que fue ya hace mucho la última vez que te escriba lo que no te digo cuando te tengo frente.

Una página en blanco y mil palabras que se resumían a un te quiero, cuando en realidad lo que quería decir era te amo. Hoy ha pasado el tiempo y ahora sé cosas que no sabía antes. Hoy entiendo muchas cosas y hoy te siento conmigo.  Hoy tenemos días buenos, días excelentes y días que mejor dejamos para otro día, pero  no importa si es jueves o lunes, yo te quiero más que siempre y seguramente mucho más que ayer.

Hoy me tomo veinte minutos de mi día y cinco del tuyo para recordarte una vez más lo importante que eres para mi y lo agradecida que estoy con todas las casualidades que nos han llevado a compartir cientos de días y muchísimas noches.

Hoy te recuerdo que me encantan tus manos y que me sigue emocionando como la primera vez, cuando te escucho cantar. Te doy gracias por todos las tardes en tus brazos y por las horas de risa contigo. Te quiero mi amor.

Para O.

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Por dónde lo veas.

Si lo ves por la derecha estoy yo acostada en tu cama, dándote la mano o recostada entre tus brazos; si lo ves por la izquierda estás tú abrazándome o tocando la guitarra.

Si lo ves desde arriba nos ves a los dos pasando el rato haciendo lo que más nos gusta hacer cuando estamos juntos, abrazarnos sin contar las horas, ver películas a la mitad, escuchar la música que te gusta, ver documentales que me llaman la atención y por ejemplo hoy, cantar karaoke.

Si lo ves desde abajo, igual y me encuentras escondida, acostada en el piso, queriendo engañar a quien ya sabe lo que pasa, mientras veo la caja de zapatos que está abajo de tu cama. 

Si vuelves a leer lo que acabo de escribir te vas a dar cuenta de lo mucho que te quiero y cuanto pienso en ti. Y si vuelves a leer la oración anterior, igual y piensas en todo el tiempo que llevamos juntos. 

Si te fijas en la parte de arriba de este texto, tal vez encuentres un fotografía que me recuerde a ti o que te haga sentir todo el amor que te tengo. 

Y si lees hasta el final, seguro vas a encontrar alguna conclusión como esta, en donde te digo que te amo, que sigo pensando que eres mi mejor amigo y mi luz más brillante, dónde pueda escribir todas las cosas que me faltan decirte cuando te veo  y que como siempre va a delatar lo cursi que soy; pero esto ya no importa, porque ya llegaste hasta el final, que es donde te digo adiós y que nos vemos mañana. 

Y por si pensabas que ya había terminado, aquí te digo que no importa por donde lo veas, de todas maneras estoy yo, enamorada de ti. 

 

 

Amor, mi amor.

Amor es lo que veo cuando cierro los ojos.

Amor es dormir contigo, abrazados o separados, pero lo mejor siempre, es despertar juntos.

Amor es poner la mesa mientras tu cocinas, o recogerla mientras yo lavo los platos.

Amor es escucharte cantar y tocar la guitarra, mientras me concentro en tu voz y en tu cara.

Amor es tomar café juntos, que tú sepas que el mío va sin azúcar y que yo sepa que el tuyo lleva un hielo.

Amor es darte un beso y que tú me des tres de vuelta.

Amor es cometer errores, pero sobre todo es perdonarlos.

Amor es crecer juntos y tenernos el uno al otro.

Amor es pensar en ti a las dos de la mañana, o a las tres de la tarde o a las ocho de la noche.

Amor es quererte hacer feliz, pero ser más feliz mientras lo hago.

Amor es tomar tu mano y tocar tu cara.

Amor eres tú y soy yo.

Amor eres tú, mi amor.

 

Del amor actual y otras concepciones sociales.

Todo empezó muchos años atrás; Romeo y Julieta no podían estar juntos. El drama iba mucho más allá de cualquier tontería; sus familias eran rivales y por ningún motivo permitirían ésta hermosa unión.

¿Qué problema más trágico, cierto?

Aún así encontraron la manera de mantenerse juntos ( que si bien no fue la mejor, al menos les funcionó).

Dando un salto enorme en la timeline, hoy me encuentro sentada en uno de mis lugares favoritos; y ésta aparente problemática del amor, no sale de mi cabeza.

Las rivalidades entre familias y las madrastras malvadas, han sido sustituidas por otros impedimentos. hoy más que nunca encuentro las relaciones de pareja de lo más complicadas y es que, a medida que encontramos nuevos medios o caminos para estar más cerca, nos alejamos cada vez más.

Todas estas redes o plataformas, nos permiten crear cada vez más y más perfiles, alejándonos más de nosotros mismos, obteniendo el equivalente a personalidades múltiples. Todo es fachada. Y por si fuera poco, a todo este embrollo debemos sumarles las prácticas extrañas que conllevan estas nuevas maneras de “conectarnos”.

“Se ha conectado ya y no vio mi mensaje”, “Me dejó en visto”, “No le dio like a mi última foto en instagram”, “Seguro le dedicó su estado a alguien más”, “Me contesta los whats demasiado rápido”, “¿Debería esperar un poco más para responderle?”; todos estos son los nuevos enemigos de las relaciones.

Estamos tan acostumbrados a mostrar sólo lo que queremos, que hemos dejado la sinceridad en segundo plano; haciendo de un proceso ya de por si complicado, todo un arte mortal.

Algo que debería darse de manera orgánica y natural, se ha convertido en un juego de estrategia; dónde gana quien haga caer al otro primero, y el perdedor queda con sus sentimientos sobre la mesa.

Y al igual que yo lo hago ahora, hay cientos de personas escribiendo y poniendo ahí afuera los “consejos” o “tips” para saber si vamos por buen camino. “Siete señales que te dejarán ver si está enamorado”, “Cómo saber si te ama”, “Lo que ella quiere y no te dice”. Todo esto me parece un nuevo método de tortura y lo peor es que nosotros somos quienes hacemos click en el enlace. Todo esto me hace darme cuenta una vez más, lo perdidos que estamos en esta materia.

Es ahora que hago esta reflexión y me propongo, si no cambiar todas estas reglas implícitas, al menos hacer pensar en lo que quieres en realidad. Cuando lo sepas, corre y grítaselo en la cara, mándale un mensaje o llama. Di eso que sientes, y si el resultado no es el que esperabas, por lo menos sabrás que el intento fue hecho.

Deja el drama para los libros y empieza a escribir tu nueva historia.

20 de Marzo.

Con errores de redacción y faltas de ortografía, así éramos tú y yo; mal escritos porque no era un nosotros, pero a final de cuentas éramos felices.

Entonces a media historia, después de una coma, tú pusiste un punto. Elegiste poner una P en donde no iba y el resto de la oración perdió sentido. La confianza quedó sin mayúscula y mi tranquilidad se borró por completo.

Ahora me dices que quieres volver a escribir, que quieres empezar una nueva oracion, pero la historia perdió la coherencia y el final ya no es claro.
Yo con la ultima hoja en blanco en la mano, te pregunto: ¿De que tratará esta nueva historia entre tú y yo?

Utopía

No te gustan las aceitunas, le tienes miedo a las alturas, el aguacate te vuelve loco y sonríes cuando estás dormido.

 Todo esto lo se porque sí, porque así tenía que ser, porque no hay casualidades y porque nos teníamos que encontrar.

Lo sé también porque te quiero, como nunca había querido a nadie; porque de pronto la miel y los clichés no parecen demasiado, y el tiempo contigo no parece suficente.

Porque puede ser un sábado en la tarde o un martes en la mañana y sigo encontrando de lo más divertido hacer nada contigo.

Me empujas cuando te da calor en la noche, respiras cuando te ves en el espejo, cantas en el coche y pones lo dátiles en el congelador.

Esto lo sé porque te convertiste en mi mejor amigo, porque me duermo cuando toco tu cara y porque cuando busco tus manos, las tuyas buscan las mías.

Lo descubrí porque hace un año y medio te acercaste a mi y dibujaste en una hoja de papel, y yo la guardé. También lo sé por que eso que a veces parece insignificante y cotidiano, se va volviendo lo mejor de las personas; y es de eso de lo que te acuerdas antes de dormir.

Y así después de mucho tiempo, un domingo en la mañana me di cuenta de que lo afortunada que soy, porque me dejas ver  eso que a los demás no.

 

 

 

 

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